¿Las
tecnologías nos benefician o nos perjudican?
Las
nuevas tecnologías se han incorporado a nuestras vidas casi sin darnos cuenta,
ya que antes no las teníamos y podíamos vivir sin ellas, incluso me atrevería a
decir que en algunas ocasiones éramos más felices, por ejemplo, se usaban
juegos grupales donde participaban varias personas, eran baratos, fáciles de
entender y donde hacíamos ejercicio (jugando a fuga, rescate, la comba, fútbol ), en cambio ahora los juegos son de forma individual, online y
sedentarios (Play Station, Wii…). Con los juegos de antes se desarrollaba más
la imaginación a la hora de inventarse utensilios para jugar y en la escuela
solo se tenía lápiz, papel y libro de texto. En muchas ocasiones no percibimos que
nos hemos vuelto dependiente de algunas de ellas como el móvil o el ordenador
entre otras, cierto es que gracias a los móviles, ordenadores, portátiles,
proyectores… nuestra vida se ha facilitado a la hora de buscar información,
localizarnos, transportarnos, etc. ¿Qué hay de malo en todo esto? ¡¡La
dependencia y falta de socialización!! Antiguamente como no había televisión
las familias, amigos, vecinos… tenían
más comunicación entre ellos, en cambio ahora con la TV, portátiles y móviles
nuestra atención está muy ocupada como para mantener una conversación con otras
personas. Nos hemos vuelto dependientes de ellas y si nos las quitaran nos costaría
mucho acostumbrarnos a no tenerlas, otro de los inconvenientes es el tiempo que
nos quitan para socializarnos con los demás. ¿Cuántas veces nos ha pasado o
hemos visto en una reunión de amigos que siempre hay más de uno/a que esta con
el móvil? o ¿cuánto tiempo le dedicamos en estar en las distintas redes
sociales viendo fotos de nuestros amigos para ver cómo les va la vida, en lugar
de quedar con ellos y que nos lo cuenten en persona? Estos son algunos ejemplos
de las acciones que realizamos en nuestra vida diaria muchas veces sin darnos
cuenta. En definitiva, es favorable el uso de las nuevas tecnologías en nuestra
vida diaria siempre y cuando controlemos el tiempo que las usamos, el uso que
las damos ya que hay personas que usan las tecnologías con malas finalidades y
lo dependientes que seamos de ellas.
FRASES
SOBRE LAS TECNOLOGÍAS:
¿Qué
opináis sobre estas frases que hacen alusión a las nuevas tecnologías?
- ¿De qué sirve solucionar problemas
tecnológicos si ni siquiera sabemos solucionar los problemas de nuestra
vida?
- La tecnología, gran descubrimiento
humano que ha venido a suplantar a la humanidad, sólo por la comodidad que
ella misma nos brinda.
- Cada experiencia de la vida es tapada
por una cosa tecnológica.
- Mientras más avance la tecnología, más
complicada será nuestra existencia.
Frases sacadas de la página web: http://www.frasescelebres.net/frases-de-tecnologia.html (25/01/2013)
Artículo: ¿Las Nuevas Tecnologías de la Información son una amenaza para los Derechos Humanos?
Se
ha dicho que la explosión de la información y de las tecnologías que la
producen y estimulan, especialmente aquellas más avanzadas como las telemáticas
(informática aplicada a las telecomunicaciones) está transformando nuestra
sociedad y lo hará en lo sucesivo a escala inaudita y planetaria, modificando
las relaciones sociales y de producción y condicionando incluso las pautas del
comportamiento en la vida cotidiana y aún sus instancias más privadas. Y los
hechos dan la razón a estas afirmaciones.
A
esta sociedad post-industrial que estamos viendo cambiar por momentos se la ha
llamado sociedad tecnológica, sociedad científica, sociedad educativa, sociedad
cultural. Todas estas denominaciones son perfectamente válidas, porque reflejan
en el fondo manifestaciones-lenguajes diferentes de una misma realidad. Estas
sucesivas caracterizaciones, según enfoquemos uno u otro aspecto de la
sociedad, van acompañadas siempre del fenómeno cuantitativo y cualitativo de la
información, comprendiendo el proceso completo de generación, difusión,
aplicación y nueva generación de información. Podría decirse que al igual que
el regadío produjo la más radical de las transformaciones al promover en épocas
neolíticas el asentamiento agrícola y el régimen de vida sedentario, en torno a
los que se irían desarrollando después sin solución de continuidad todas las
civilizaciones que hemos conocido, prácticamente hasta nuestro más reciente
pasado, la diseminación y el encauzamiento de esa montaña ingente de
informaciones y saberes que aumenta cada día a ritmo exponencial,
desencadenaría una estimulación de creatividad y productividad en los
“cultivos” económicos, culturales y técnicos de alcance y consecuencias antes
inalcanzables.
En
este sentido, resulta didáctica la narración, que hace Lewis Carroll en ”
Alicia en el País de las Maravillas”. Alicia y la reina de corazones corren con
todas sus fuerzas durante largo rato, hasta perder por completo el aliento.
Cuando se detienen, Alicia queda sorprendida al ver que se encuentran en el
mismo lugar, y dice: “En mi tierra, si hubiéramos corrido así, habríamos
avanzado un buen trecho”, y la reina replica: “Tu tierra debe ser muy lenta.
Aquí tenemos que correr tan rápidamente como es posible para permanecer en el
mismo lugar. Si queremos ir a otro lugar cualquiera, hemos de correr doble de
rápido de lo que podemos”. Algo así acontece actualmente. No cabe duda que, a
pesar de haberse convertido en un lugar común, el cambio continuo y acelerado
de nuestra sociedad es progresivo y lo va a ser más gracias a las nuevas
tecnologías y sobre todo a los nuevos ordenadores. Pensemos que en el período
1985-87 y sobre expectativas firmes, se produjo y se difundió cien veces más
información que cinco años antes; se multiplicó por 50 respecto a la década de
los 70. En lo que esto entraña de renovación social en general, cinco años
actuales valen como cincuenta del siglo anterior, como doscientos del siglo
dieciocho, y valdrán como uno en el año 2010. Y lo que antes se verificaba en
cien años, después se ha realizado en veinticinco, posteriormente en cinco, en
dos, en uno, ….. Magistralmente Margaret Mead ha plasmado esta dialéctica de la
inevitable sustitución de los patrones y modelos de comportamiento: “Nadie
vivirá toda su vida en el mundo que nació, y nadie morirá en el mundo en que
trabajó en su madurez”.
No
obstante, este fenómeno, imparable en muchos aspectos, presenta numerosas
vertientes conflictivas y ambiguas, en mayor medida naturalmente en que afecta
a sus vertientes humanas y esencialmente culturales. Se ha llegado a afirmar
que esta informatización progresiva de la sociedad amenaza con constituir la
actuación libre y responsable del hombre en la creación de riqueza y de
cultura, por una fuerza tecnológica ciega que desde el anonimato de complejas
organizaciones transnacionales domine las conciencias y las economías de los
pueblos. Es preciso, antes que acopiar datos técnicos y cuantitativos, en torno
a estas formulaciones ciertamente cargadas de “milenarismo”, profundizar en las
dimensiones antropológicas, psicológicas y pedagógicas interdependientes, como
componentes esenciales del hecho cultural y de sus raíces humanistas, por
considerar que la conducta y la cultura, si bien fuertemente mediatizadas por
los agentes externos, nunca pueden reducirse ni asimilarse a ellos. Así, frente
a ese determinismo reducionista que caracteriza a buena parte de los
planteamientos que se ocupan de los efectos de la tecnología en la sucesión de
las civilizaciones y culturas, hay que abordar las relaciones de estas
tecnologías de la información desde una perspectiva profundamente enraizada en
la libertad creadora del espíritu humano, y respetando rigurosamente los
postulados de esas ciencias de la cultura. De forma que aceptando los fuertes
condicionamientos que esta superior tecnología del control y de la comunicación
impone a la sociedad, unidos a no menos presiones económicas y de consumo
características del post-industrialismo, se trate esta sistemática
informatización desde el superior ángulo de la vida humana y por ende a los
derechos humanos y de sus capacidades creadoras, intentando actualizar el
sentido y el significado permanentes que unen tecnología y progreso cultural,
con particular relevancia a esta tecnología de tecnologías que genera esa
información creciente. Y aquí es donde entra en juego lo que se ha venido
llamando la “brecha digital”. ¿Quién vigila al vigilante? ¿Se pueden controlar
la instrumentalización de las nuevas tecnologías para que no lesionen los
bienes de las personas? Como podemos fácilmente imaginar, este fenómeno de la
información creciente y de los cambios de vida incluso profundos que se operan
ya dentro de una misma generación, tiene hondas y trascendentales consecuencias
culturales. En la actualidad si queremos llevar a cabo su rigurosa comprensión
tendremos que pasar necesariamente por la previa asimilación de ese otro
fenómeno de la tecnología.
Articulo sacado de la página web: http://www.documentalistas.org/articulo-las-nuevas-tecnologias-de-la-informacion-son-una-amenaza-para-los-derechos-humanos/ (25/01/2013)


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